Se trata de ese no sé qué tan indefinible, tan abstracto como la imagen más efímera de un poema, tan incierto y desdibujado como las nubes o como el propio sentimiento del amor, que fascina a los hombres y que los impulsa a acercarse y a conquistarnos (claro también pasa a la inversa, y ellos tienen sus irresistibles rasgos que nos enloquecen a todas y que no sabemos por qué).
Las razones de porque un hombre puede sentirse como embrujado por los atributos ya sea físicos o no de una mujer no se han podido descubrir por más que la ciencia y el arte lo han intentado.Por ejemplo, es sabido que los glúteos como tales son una parte llamativa para las miradas masculinas.
Pero ¿por qué esto es así? Según las últimas teorías, esta zona del cuerpo funciona como metonima de los genitales, es decir los representa, pues se haya realmente cerca de esta zona "prohibida".
Así, el movimiento de caderas de la mujer cuando camina o al bailar es un irrefutable incitador para el hombre que sin darse cuenta responde a este estímulo. Y es que hoy en día además la ropa destaca esta área del cuerpo en la mujer de manera que el hombre no pueda ignorar su presencia. De la misma forma, las piernas despiertan el deseo en los hombres.
Éste se debe probablemente a su cercanía con los órganos reproductores de la mujer. Además, es sabido que las piernas esbeltas gustan más a los hombres, aunque ellos no saben cuál es la razón. Y es que unas piernas estilizadas indican un pleno desarrollo sexual, pues se relacionan con la madurez de la mujer. Para ver lo relacionadas que están las piernas con el sexo, basta sólo con ver el impacto que producen en la sociedad ciertas posiciones de sentarse, como abierta de piernas, que expone del todo el área genital, y donde se puede adivinar la fisonomía de estas partes íntimas.
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