Las mujeres solemos ser mejores para escuchar y comprender a los demás por aquello de tener mayor sensibilidad. En el caso de nuestros hijos es una constante que nos acompaña, convirtiéndonos en las mejores confidentes.
Los niños pasan más tiempo con sus madres desde sus primeros años, y ya en la adolescencia existe la suficiente confianza para contarles aquellos secretos que a ninguna otra persona se atreverían a confesar.
Por lo general una madre muestra un lenguaje afectivo mayor con relación al varón, lo cual la ayuda a ganarse la confianza de sus hijos casi inconscientemente. Pero ¿qué sucede con el padre? Desde luego queda relegado de la relación, ignorando las vivencias de sus niños(as) y marcando la distancia con su pareja debido al nocivo secretismo.
Los padres también tienen mucho que aportar en la vida de sus hijos con una mirada distinta basada en su experiencia, tan igual de importante como el ofrecido por la parte femenina.
En De ellas te aconsejamos fortalecer la confianza creada entre padre e hijo, muchas veces no conocerán al detalle las situaciones vividas por los chicos, pero llegar al extremo de ocultarle asuntos básicos podrán mellar no solo la relación paternal. Tu pareja se sentirá excluida y tu matrimonio empezará a deteriorarse.
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