Los celos son emociones negativas, pero no necesariamente malsanas, que se originan ante la percepción de que el amado o cuidador presta atención o interés hacia otra persona que no somos nosotros. Esto supone una amenaza ante la posible pérdida de afecto o interés hacia nosotros lo que nos conduce a sentirnos celosos y posesivos con respecto al otro.
No siempre son irracionales
Francesc Sorribes, psicólogo de Institut RET diferencia dos tipos de celos: los racionales, fundamentados en seguir con nuestra pareja y la preocupación de que ese vínculo se rompa por otra persona; y los irracionales, con una exigencia absolutista y un interés exclusivo hacia nosotros mismos.
Estos últimos son los más problemáticos ya que, según comenta Sorribes, "nos sentimos horrorizados y desvalorados ante la posibilidad que muestre interés por otras personas o incluso puedan dejarnos". Esto nos conduce a sentirnos ansiosos, rabiosos o deprimidos, a pensar obsesivamente esta posibilidad, a ser suspicaz con el otro y a exigir pruebas de compromiso y fidelidad: la posesión.
Sobre las personas más propensas, Francesc Sorribes apunta que es más susceptible que suceda en personas que tengan una baja autoestima o sentimiento de inferioridad y una fuerte necesidad de aprobación y perfección, lo que le conduce a tener fuertes exigencias hacia el otro para evitar sentirse infravalorados.
Servicios
Servicios
RSS |
Creative Commons | Hemeroteca | powered by SUMMON press